Las emociones determinan cómo respondemos, nos comunicamos y nos comportamos. Aunque no nos demos cuenta, las personas elegimos con el corazón y justificamos con la razón (esto lo conocen bien los publicistas). La raíz de la palabra emoción remite al movimiento ya que las emociones son las que nos mueven, nos llevan a entrar en acción.
Estamos hechos de emociones y la mayor parte de las personas nos hemos esforzado en encerrarlas en sistemas de vida ordenados y represivos. Para alcanzar el equilibrio en la vida, debemos aprender a gestionar adecuadamente nuestras emociones sustituyendo reacciones automáticas por respuestas elegidas.
Para entender qué nos pasa y por qué nos tratan como nos tratan y porque causamos el impacto que causamos, debemos reflexionar sobre quienes somos, que pensamos, que sentimos, y cómo nos comportamos. Conocerse implica entenderse y entenderse es un primer paso para aceptarse; sólo aceptándonos podemos empezar a querernos, y querernos es una condición sine qua non para relacionarnos bien con los demás.
“La vida es como un eco, si no te gusta lo que recibes, ten cuidado con lo que emites”
Las emociones son reacciones naturales que nos permiten entre otras respuestas ponernos en alerta ante determinadas situaciones que implican peligro, amenaza, frustración, etc.
Todas las emociones que sentimos traen un mensaje, positivo o negativo, y mientras que no se descubre y se hace algo al respecto esa emoción se repetirá
. Hay veces, que nos llega tristeza o enfado o miedo que se nos repite. Si tiramos del hilo descubrimos que hay un malestar en nosotros, que hay alguna actuación en nuestra vida que no deseamos.
Las emociones evitadas por largo tiempo dan lugar a una serie de problemas como son:
La mayor parte de las convicciones que nos limitan, lo hacen sin que nosotros lo sepamos, esto es, lo hacen por debajo del nivel de consciencia.
A la hora de desarrollar tú inteligencia emocional, la clave está en utilizar las emociones de forma inteligente, para que trabajen en beneficio propio, de modo que nos ayuden a mejorar nuestra conducta con el objetivo de obtener mejores resultados.
A este respecto los siguientes pasos te pueden ayudar:
Para avanzar en nuestra gestión emocional es muy útil descubrir cuáles son nuestros valores y analizar las creencias que nos hemos formado alrededor de esos valores. Esas creencias son los filtros por los que vemos el mundo y determinan nuestra forma de pensar y de sentir. Si quieres obtener un nivel superior en tus resultados, tienes que estar dispuesto a desprenderte de algunas de tus antiguas formas de pensar para adoptar otras nuevas.
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